EL PROBLEMA
Hacer uso del tiempo sin conocimiento ni respaldo de su gobierno, es absolutamente peligroso y errático
Desde el primer homo sapiens, hemos pensado en el mundo que nos rodea y hemos redefinido la creación en base a suposiciones de la experimentación física de nuestras energías. Sin saberlo, probando y errando, nuestros ancestros forzaron los límites y se salieron del orden cronocrático. Los que lograron ser conscientes, durante el trascurso de las civilizaciones generaron calendarios y sistemas de medición del tiempo en busca del dial correcto de sintonización. Cada intento fallido produjo desórdenes del clima, biológicos, y por último el fin de esas civilizaciones.
Moldearon el encantamiento y desaparecieron.
SU SOLUCIÓN
Sintonizar a la mayoría de los seres humanos al dial correcto del orden cronocrático
Si lograsen conocer conscientemente el propio yux (la información de la programación cronocrática que le corresponde a cada uno), evolucionarían muy rápidamente a la condición de crononáutas, sanándose la humanidad... así que:
Conviértete en Crononáuta
Yo soy Tiempo, creyendo ser Energía, es el estado de consciencia del crononáuta, el ser humano para esta era que comenzó en 2012. Habiendo experimentado conscientemente el conocimiento cronocrático, minimamente durante 260 días seguidos, lo ha convertido en sabiduría, preservado en el subconsciente y encriptado en el ADN. No necesita recordarlo, lo sabe, ya es parte de sí mismo.
El CRONONÁUTA es evolución del ser humano de la era precedente que fue forjado bajo un paradigma común a toda la especie: Yo soy energía. Por lo cual, toda la investigación de la humanidad se basó en eso, en descubrir los secretos de como es que somos, la energía. La ciencia, el arte, y la espiritualidad crecieron fundándose en esa exploración y búsqueda de la verdad.
Entonces, para que puedas ser un verdadero crononáuta:
Tomarás una píldora llamada conocimiento cronocrático, que te permitirá darte cuenta del problema y aceptar fácilmente la programación del yux. Chronocracy, red social educativa del gobierno del tiempo, es la solución al problema planteado (si mucha gente se siente atraída, mínimo ⅔ de la población mundial).
LA VERDAD
Es una cuestión de creencia:
Soy una chispa que por ubicuidad no existen dos; siempre se es una única chispa cuya energía es factorizada por el tiempo, igualándola al arte de la forma que adopta ser. O sea, en un instante presente la chispa es todas las partículas subatómicas de mi cuerpo, que es el recipiente donde experimentamos la existencia de ser un ser humano del mundo Tierra.
La Verdad... Es una cuestión de creencia:... Soy una chispa que por ubicuidad no existen dos; siempre se es una única chispa cuya energía es factorizada por el tiempo, igualándola al arte de la forma que adopta ser. O sea, en un instante presente la chispa es todas las partículas subatómicas de mi cuerpo, que es el recipiente donde experimentamos la existencia de ser un ser humano del mundo Tierra... Ahora que supiste el problema y su solución, –Creer o Reventar–. La creencia es fundamental: Si erras en lo que crees, la creencia por ti erra, T en ti erra (T es el quinto sello de tiempo, cuya esencia es ser la "intuición" que "sobrevive" (su acción) la "fuerza vital" (su poder)), y te entierra en la tierra de la Tierra. Esto quiere decir, que si erras en tu creencia, es muy posible que tu intuición erre también, perderías fuerza vital y no lograrías sobrevivir como deberías, por lo cual quedarías relegado a una vida mortal. En tal caso se te configura automaticamente un mundo cuyo «encantamiento del sueño» desarrolla una realidad errática para que te des cuenta de los errores con el fin de evolucionar hasta que logres la solución planteada. Por lo tanto: ¿Cuál es la creencia correcta?
Para responder a esa pregunta, es necesario que observes la realidad desde la creencia cronocrática: "Soy Tiempo creyendo ser Energía". Esto quiere decir que la energía es factorizada por el tiempo, en su menor escala. Imaginá esto: tu cuerpo está compuesto de una infinidad de partículas subatómicas, que no permiten subdivisión. No suceden al mismo tiempo, sino una tras otra, tan rápidamente que en un instante presente sucedió la cubicación de una chispa de energía, cuya energía fue factorizada para ser cada una de las partículas. De tal modo, en ese "instante presente" (la menor cantidad de tiempo de tu existencia consciente) con esa chispa se tejió la "energía" de tu cuerpo, igualándola al arte (de como éste se hallase en relación con el mundo creado sensorialmente alrededor suyo).
El mundo es una obra de arte planetaria. Es recreado sensorialmente con tu energía. No existe fuera tuyo; el afuera es una percepción de tus sensaciones como si éstas ocurrieran fuera de tu cuerpo. Tu forma real es esférica (en cada instante presente varía) y tu composición es plasmática. Eres tu alma, creyendo ser un cuerpo que habita un mundo. Cronocráticamente, ese es el juego de existencia, de creer existir de tal modo. Es válido, eso permite a tu psique explorar el "yo soy" de absolutamente todo, de todas las criaturas y cosas. De esa exploración surge una inteligencia inherente a la creación, que juega a ser las criaturas, y eso somos todos.
Esa Inteligencia, con voluntad propia, es creadora, y se la conoce o se la relaciona en muchas culturas con Dios. Por eso, cronocráticamente, Dios es la voluntad que anima la creación, recreándola en cada instante presente. Dios no es un factor externo a tu existencia. Depende absolutamente de ti. Para ejecutar el "yo" de todas las cosas, la idea autoexistente relativa a sus formas, Dios utiliza una secuencia, cíclica y eterna, de unidades de tiempo, que se usan desde y para la factorización de energía de la chispa vital, hasta para definir la duración de la existencia de cualquier cosa (criaturas, cosas, pensamientos, etc). Esas unidades son los 260 yuxs del Telar del Tiempo, conocido por los antiguos mayas como el "Tzolkin" (calendario sagrado).
Telar del Tiempo, donde se teje la creación
Si te aferras a las creencias erráticas de la humanidad (de la mayoría de sus religiones, ciencias, agrupaciones de todo tipo, etc.) acerca de qué somos y qué es el mundo, por más que aprendas todo sobre el conocimiento cronocrático jamás lograrás el estado de consciencia del crononáuta, ni mucho menos la iluminación cronocrática. Esta iluminación te brindaría la posibilidad de modificar la creación a tu voluntad y deseo. Podrías recrear tu arte, de la realidad de donde crees estar, de las formas que hubiesen, incluyendo tu apariencia, como también modificar la información de las ideas autoexistentes de las formas que hubiesen en la realidad que te crearías: –serías el amo de tu creación.
Al lograr tal iluminación, lo más posible es que se disuelva el mundo Tierra de tus sensaciones, ya que al recrear la realidad estarías creando una realidad alterna, tuya, quizá parecida a la Tierra (que fue tu escuela y fuente de tus primeros datos de una creación). En la Tierra, tu cuerpo yacería inerte, muerto para los terráqueos, cuando en realidad tu consciencia iluminada te brindó la posibilidad de existir en tu propia creación. Luego de eso, no hay vuelta atrás. Regresar a la Tierra significaría dejar de existir para reiniciar todo desde cero. Aun así, la Tierra nunca sería recreada como la conociste. La nueva creación que se desarrolla automáticamente sería totalmente impredecible; imposible de saber cómo sería el mundo de tu próxima vida, si hubiese. Sin embargo, si decides no modificar la realidad de la Tierra, puedes vivir plenamente hasta la muerte de tu forma física como ser humano, pero con la ventaja de estar iluminado. Desde esta perspectiva, la iluminación cronocrática se convierte en una poderosa herramienta que puedes utilizar para ayudar a otros a adquirir el conocimiento cronocrático.
